Plan Bolonia y movimiento estudiantil

Espacio Europeo de Educación Superior y Movimiento Estudiantil

En este periodo de crisis del sistema capitalista podemos observar cómo los derechos y conquistas, que los obreros han ido consiguiendo a lo largo de los años, están siendo progresivamente atacados. Los gobiernos de toda Europa en lugar de apoyar a las clases populares, los auténticos perjudicados por las crisis, ayudan a las grandes empresas mediante el deterioro y la privatización de los servicios públicos. Dos claros ejemplos de esta situación los encontramos en España en los sectores de la sanidad, que está pasando poco a poco a la gestión privada en los nuevos hospitales, y la educación que, mediante los centros privados y concertados en primaria y secundaria, y el Espacio Europeo de Educación Superior en la Universidad, está perdiendo todo su carácter público y popular pasando a convertirse en una forma de negocio.

El Espacio Europeo de Educación Superior, más conocido como el Proceso de Bolonia, es un nuevo sistema de educación universitaria a nivel europeo, que se pretende implantar plenamente en el Estado español en el curso 2010/2011. Bolonia supondrá la sustitución de las actuales diplomaturas y licenciaturas por grados de cuatro años, que tendrán un carácter más genérico, y postgrados de especialización, en su mayoría privados, que serán necesarios para poder ser competitivo en el mundo laboral y poder acceder a un puesto de trabajo “digno”. En este nuevo sistema de grados y postgrados habrá un organismo encargado de evaluar las carreras, juzgando la rentabilidad que proporcionan las mismas y fusionándolas o incluso eliminándolas si fuera preciso según los resultados y las necesidades del mercado. Por ejemplo, en el País Valencià el número mínimo de estudiantes en primer año aceptado para una carrera es de 50, lo que ha llevado tener que unir las carreras de Historia y Geografía en el primer curso. También aparece un nuevo concepto de becas, las conocidas como “becas préstamo” o “préstamos-renta”. Estas becas serán concedidas por entidades bancarias y deberemos devolver el dinero una vez se ha acabado la carrera y se ha incorporado al mundo laboral. A su vez, el Estado deberá pagar con el dinero de todos una cantidad de intereses a los bancos por realizar la concesión de becas-préstamo, lo cual servirá para aumentar el capital de las entidades bancarias, es decir, la educación pasará a formar parte del negocio de la banca. Pese a que en principio estas nuevas becas no sustituirán al anterior sistema sino que actuarán como complemento, en otros países europeos que implantaron este sistema con anterioridad podemos observar cómo las becas tradicionales han ido disminuyendo progresivamente y los préstamos-rentas se han ido consolidando, hipotecando a los estudiantes también en su vida adulta. Finalmente hay que destacar la entrada de capital privado en la universidad, ya que las empresas privadas serán las encargadas de ofertar la mayoría de los postgrados, esto implica dejar la educación en manos de los intereses de un mercado que por otra parte hemos comprobado tan inestable.

Como respuesta a este nuevo ataque neoliberal a la educación pública universitaria, han ido surgiendo en toda España movimientos estudiantiles de protesta. Estos movimientos se organizaron en asambleas para poder tomar toda la información posible acerca del EEES (que por otra parte no era realmente facilitada abiertamente y era difícil conseguir por medios oficiales) y movilizar al sector estudiantil que aun ignoraba este gran peligro. Un claro ejemplo se encuentra en la Universidad de Alicante, donde en un solo año se ha pasado de una total desinformación del estudiantado a una continua campaña de información, protestas, manifestaciones y actos por parte de “l'Assemblea d'Estudiants”, de la que forman parte los compañeros del sindicato “Acontracorrent” de Alicante. Para movilizar al estudiantado, los miembros de esta asamblea, así como de muchas otras, ocuparon el campus durante varios meses, consiguiendo la realización de un debate público con los organismos oficiales donde se pusieron de manifiesto todos los puntos oscuros que existen en el plan de Bolonia. Pero sin duda uno de los mayores éxitos fue la victoria de la Asamblea en las elecciones al Claustro Universitario de la U.A., que puso de manifiesto el apoyo de la mayoría de los estudiantes a las acciones de la misma, así como su desagrado con el EEES y la manera en la que se está implantando.

A medida que el movimiento antibolonia ha ido ganando fuerza, hemos podido observar lo falsa que es la libertad que nos vende este régimen. En primer lugar con las manipulaciones en los medios de comunicación, tachándolo de ser un movimiento de carácter radical y marginal. Y, finalmente, cuando el movimiento tomó fuerza mostrando la auténtica cara de este sistema, la violenta y represiva, con brutales cargas que el gobierno catalán apoyó y calificó de “correctas”, contra los estudiantes de Barcelona, que únicamente salieron a la calle a defender sus derechos, la educación en la que creían. Pero el caso más llamativo y escandaloso de represión lo encontramos fuera de nuestras fronteras, en Grecia, donde la policía asesinó a un joven estudiante mientras se manifestaba (Alexandros Grigoropoulos, asesinado en Atenas el 6 de diciembre de 2008, a la edad de 15 años).

Pese a los enormes logros conseguidos, para que el movimiento siga avanzando y no se estanque, ahora es necesario llevar a cabo una lucha por la unidad, para conseguir una organización estatal fuerte que pueda coordinar la lucha estudiantil en todos los puntos del Estado, para hacerlo más eficaz. Pese a la dificultad de llevarlo a cabo, conseguirlo implicaría un paso adelante en la lucha por la universidad estudiantil, que por otra parte es tan irregular.

También han surgido en el País Valencià otros movimientos de lucha y con gran transcendencia por la educación pública por parte de alumnos, profesores, madres y padres de primaria y secundaria que, pese ha haber tenido un objetivo común (mejorar la educación pública) no se ha conseguido trabajar junto al movimiento antibolonia para poder conseguir una mayor fuerza. Nos referimos a la Plataforma Per l'Ensenyament Públic.

Pese a todo el esfuerzo llevado a cabo por los estudiantes para frenar el proceso de Bolonia, este sigue adelante y hay que seguir luchando contra las dificultades que implica este proceso de privatización que nos han impuesto, sin embargo a partir de ahora habrá que dirigir nuestros esfuerzos también a todos los problemas que esta genera.